
Juan Mauricio Audirac Camarena
Profesor de tiempo completo del Sección de Diseño de la Información
El autoritarismo político que significó la toma de poder de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América, hace ya más de dos abriles, ha tenido un musculoso impacto en la postura de lo que una marca debe transmitir a sus consumidores. Históricamente una marca no tomaría el peligro de donar a sus posibles consumidores mostrando abiertamente una postura política. Su objetivo principal era –y es– venderte poco de alguna u otra forma. Las cosas han cambiado en los últimos abriles.
El hecho de que empresas como Starbucks, a raíz de las políticas migratorias de Trump, expresara su deseo de contratar a diez mil inmigrantes no legales; que Airbnb ofreciera alojamiento tirado a refugiados, nos hace cuestionarnos si verdaderamente estamos observando un frente claro sobre los títulos que quiere mostrar una compañía o es simplemente un acto oportunista delante una situación sumamente delicada.
De acuerdo a la revista FastCompany, la patológica postura de Trump de mentir, ha forzado de cierta forma a que las marcas se vean obligadas a proponer la verdad. El consumidor dilación que los productos que adquisición sean transparentes en todos los sentidos, teniendo maduro paso a información de dónde y cómo han sido producidos. Las marcas que logren tener una mejor comunicación con sus consumidores serán de alguna forma las que logren tener una mejor aprobación en el futuro. La honestidad estará por encima de todo.
Delante la privación de Trump sobre los mercancía del cambio climático, los retos que enfrentan las marcas desde el punto de pinta de la publicidad son sumamente interesantes. Adam Stone en su texto Unbrandable nos describe una nueva procreación de consumidores cada vez más escépticos de afiliarse a una marca en particular. Un tipo de consumidor sumamente alerta sobre los mercancía que tendría el consumo de productos en el medio esfera.
Este nuevo tipo de consumidores ha hecho reflexionar a muchos despachos de diseño cómo debe ser el branding de una marca en los próximos abriles. Los icónicos logotipos de Nike, Apple o Facebook, por mencionar algunos, simbolizan el poder de una corporación universal. Actualmente existe la tendencia de que una marca no sea representada por un símbolo en particular y que sea el nombre por sí solo el que sea el identificador de la misma.
Las nuevas estrategias de branding recurrirán cada vez más a la utilización de tecnologías como la efectividad potencial o los asistentes de voz, quienes serán el primer contacto con el consumidor y no necesariamente a través del examen de un logotipo o campaña publicitaria. Al punto que estamos viendo la punta del iceberg.







