María Elena Raynal Gutiérrez

Profesora de tiempo completo del Sección de Ingeniería Civil y Ambiental

maria.raynal@udlap.mx

 

La inserción y el avance del tapado en nuestra sociedad fue pausado. El primero de ellos (innovador) fue desarrollado por Sir John Harrington en 1562 para la reina Elizabeth I. El diseño constaba de una cisterna elevada conectada por una tubería a una taza. Alexander Cummings obtuvo la primera registro en 1775, con las mejoras de la aditamento de un sifón y el que la taza tuviera un cuerpo constante de agua. En 1848 el gobierno Inglés decretó que cada casa nueva debía contar con un tapado, lo que impulsó su producción en masa.

El tapado fue –sin circunscripción a dudas– una tecnología disruptiva que se convirtió en un objeto de uso diario. Sin retención, el diseño flamante del siglo XIX se ha modificado pocas veces. No fue sino hasta el  2011, cuando la fundación Bill y Melinda Gates lanzó un oposición para reinventar el tapado, que la operatividad del mismo se cuestionó. Entre las características con las que debe de cumplir cada propuesta para este oposición incluyen: la inactivación de patógenos, el funcionar sin agua y sin un sistema de drenaje.

A pesar de que la invención e implementación del uso del tapado en la sociedad moderna ha representado una reducción significativa en la transmisión de enfermedades entéricas, asimismo es cierto que su uso ha contribuido de modo directa para rebasar dos límites del crecimiento: la descarga de nutrientes y de contaminantes tóxicos en el medio circunstancia. Por otra parte del desperdicio de agua limpia. Se estima que una persona usa el tapado 2,500 veces al año. En cada descarga un tapado usa entre 6 y 26 litros de agua potable. Al año, esto representa un consumo de 15,000 litros de agua limpia por persona al año, que se convierten inmediatamente luego en aguas residuales que deben ser tratadas. Lo cual se vuelve ilógico, considerando que, de acuerdo a cifras de la OMS, el 26.5% de la población mundial no tiene llegada a una fuente de agua limpia.

El diseño flamante del tapado, por lo tanto, requiere de mucha infraestructura: un sistema de distribución de agua potable, un sistema de cosecha de drenaje y plantas de tratamiento de aguas residuales. Otros países han entregado el brinco con destino a la implementación de un diseño más regenerativo del tapado. Por ejemplo, Australia, quien, orillado por las sequías, está optando por la instalación de escusados secos con compostaje. Kenia es otro ejemplo. La compañía Sanergie, ha colocado baños secos en asentamientos irregulares y utiliza los residuos para la fabricación de fertilizantes, sin producir agua residual o requerir de longevo infraestructura que los baños secos. En cuanto a sanitación se refiere, a México le descuido la infraestructura para poder imitar e implementar de modo fructuosa el sistema de nuestro vecino del Ideal. Por otro flanco, no estamos considerando cambiar nuestra norma de construcción, o que el INFONAVIT considere encima de tecnologías verdes, sustentables y regenerativas, esto para implementar soluciones adaptadas a nuestra verdad.