Dr. Manuel F. Suárez Barraza

Director docente del Unidad de Negocios Internacionales

manuel.suarez@udlap.mx

Thomás Alva Edison el gran inventor norteamericano de finales del siglo pasado siempre señalaba: «la innovación es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración (sudor, trabajo duro)». Esta frase resume totalmente el gran olvido que tienen las organizaciones del siglo XXI en su seno operante. Pareciera que innovar, o mejor dicho, en su caso «mejorar», se olvida por completo en el pensamiento a corto plazo de los gerentes generales y operativos de las organizaciones. Razones de este engendro pueden existir muchas. Desde centrarse sólo en los resultados de ventas, tratar de conseguir una idea súper revolucionaria que cambie todo el producto de la empresa, hasta creer que la perfeccionamiento es el trabajo de consultores externos o de empresas de servicio y que la empresa no tiene que involucrarse en esta clase de proyectos. Pareciera que cometer errores, fallos, retrasos, retrabajos, duplicaciones y todo aquello que represente un desembolso o desperdicio en la estructura –lo que los japoneses llaman MUDA– es el «pan nuestro de cada día» en varias organizaciones de nuestro país; pero lo más triste de todo ello es que el MUDA se concibe por el personal de estas empresas como una forma de trabajo «ordinario» en los procesos de estas organizaciones.

La palabra «perfeccionamiento» viene del latín meliolare que significa, en términos sencillos, «que avanza, que progresa». Los japoneses la llaman KAIZEN. Palabra japonesa que viene del ideograma –KAI que significa «cambio», y del ideograma –ZEN que significa «para mejorar o para renacer». En oeste se le ha identificado como «Prosperidad continua», pero su definición, es mucho más profunda y permea en todo momento en el significado de cambio constante que indica su término en japonés. Por lo tanto, la perfeccionamiento entendida como Kaizen se puede precisar como: «una filosofía de gobierno que genera mejoras incrementales en el método de trabajo (o procesos de trabajo), la cual permite compendiar despilfarros (MUDA) y, por consecuencia, mejorar el rendimiento del trabajo y la satisfacción del empleado».

Teniendo en cuenta la definición del Kaizen y considerando la pregunta que detona este artículo: ¿por qué hemos olvidado a la perfeccionamiento tipo Kaizen de las operaciones de nuestras empresas? La respuesta probablemente surge del enfoque de dirección o distribución que tenemos en las empresas mexicanas. Dirigir y cuidar una empresa, desde un enfoque sencillo, sólo consta de dos grandes prácticas gerenciales: perdurar y mejorar. Perseverar, es planear, organizar y dirigir el trabajo de nuestros procesos operativos y de soporte basados en un normalizado de trabajo o precisión del cliente; mejorar, contesta a la tarea de resolver problemas y eliminar todo MUDA que vaya surgiendo durante la ejecución de los procesos de trabajo. Simple de verdad. Sin bloqueo, las organizaciones mexicanas olvidan este zaguero tipo, escondiendo los problemas operativos y olvidando que todo aquel MUDA o problema que surja siempre va a impactar en nuestro cliente y las utilidades de nuestra empresa.