
Durante la adolescencia, la preparatoria es un campo fértil para las emociones de los jóvenes, con reacciones determinadas por la situación de enseñanza-aprendizaje que experimenten. No por falta, la emoción es una de las formas de expresión humana más estudiadas por la psicología educativa.
Como padre de comunidad, seguramente querrás asimilar si el colegio donde estudian tus hijos se preocupa por su vitalidad emocional y psicológica, al proporcionarles las herramientas necesarias para un adecuado mejora de habilidades sociales.
Por eso, en este artículo te queremos murmurar sobre cómo la prepaUP incorpora la inteligencia emocional en su maniquí educativo.
¿Qué son las emociones?
Etimológicamente el término de emoción viene del latín emotĭo-ōnis que significa “el impulso que induce a la actividad”.
Estos impulsos son reacciones subjetivas influenciadas por el conocimiento de cada persona, sus afectos y experiencias previas, el circunstancia que le rodea, y los cambios orgánicos –tanto fisiológicos como endocrinos (hormonales)– que experimente en el momento.
Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse. Aquí es donde hace su aparición el concepto de inteligencia emocional.
De acuerdo con Claudia Xibixell, experta en Psicología Educativa por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos las personas para detectar y declarar las emociones propias y ajenas, a fin de utilizar esta capacidad para manejar una serie de habilidades y actitudes sociales.
Dimensión social de la inteligencia emocional
Expertos en psicología educativa han detectado una relación directa entre las habilidades sociales y la inteligencia emocional en los adolescentes. Dicho de otra forma, si tu hijo tiene buenas estrategias para regular sus interacciones sociales, será capaz de mandar su inteligencia emocional en cualquier ámbito, especialmente en la escuela.
Así, existen 4 formas básicas en las que actúa esta capacidad:
• Control emocional: astucia de afrontar las situaciones problemáticas sin dejarse transigir por los sentimientos.
• Empatía: permite ponerse en la piel de otra persona y cotejar con ella sus sentimientos. Una empatía admisiblemente enfocada es la que permite al individuo declarar y entender las emociones del otro, sin dejarse deslizar por ellas y que le afecten personalmente.
• Expresión emocional: facilita la transmisión efectiva de sentimientos.
• Registro de errores: masculinidad para declarar que nos podemos fallar y emplear cualquier defecto para obtener aprendizajes.
Volviendo a la dimensión subjetiva, a menudo se asume que tanto hombres como mujeres procesan las emociones de forma similar. Pero, ¿cómo afecta esta percepción a la inteligencia emocional en el ámbito educativo?
Procesamiento de emociones: diferencias por naturaleza
Aspecto biológico. Por cuestiones fisiológicas, los hombres demuestran menos emociones que las mujeres. Esto se debe a la influencia de dos tipos de hormonas, las cuales juegan un rol esencia para el control de esta expresión.
- Prolactina. Es un 60% más incorporación en las mujeres y está muy relacionada con el centro emocional del cerebro, por consiguiente, ellas tienden a dejar fluir más sus emociones.
- Testosterona. Juega un papel fundamental para el mejora físico del hombre adolescente y, según comprobaron estudios, cuando una persona presenta bajos niveles de ésta, el lloro es más copioso. Así, un hombre tiende a gimotear entre 6 y 17 ocasiones al año, mientras que una mujer llora entre 30 y 67 veces.
Aspecto cultural. Por convención social, a un hombre que demuestra sus sentimientos en notorio se le considera débil. Lamentablemente, en sociedades de corte patriarcal como la mexicana, esto se sigue inculcando desde la infancia.
Una opción que fomenta tanto el manejo emocional en el cátedra, como el respeto a los tiempos y ritmos propios de enseñanza del hombre y la mujer, son las escuelas diferenciadas.
Por otra parte de incrementar el nivel escolar, estos colegios tienen el beneficio adicional de blindar la autoestima del discípulo o alumna al faciltar relaciones de decano confianza con sus pares, y propiciar un diálogo más natural con profesores de su mismo sexo.
Educación emocional y competencias básicas para la vida
En el entorno escolar, los aprendizajes significativos serán producto de una interacción que fluya entre el docente y el estudiante por emociones gratas que, internalizadas en un proceso entre razón y emoción, generen un sorpresa positivo. Esto es a lo que los estudiosos llaman educación emocional.
Este enfoque reformador se fundamento en las teorías de la emoción, la neurociencia, las inteligencias múltiples y la inteligencia emocional, y asegura a las micción sociales no atendidas en entornos académicos convencionales.
En la praxis, la educación emocional implica diseñar programas y planes de estudio fundamentados en un entorno teórico e impartidos a través de un profesorado debidamente preparado.
Así, la delantera de formar parte de una prepa para hombres es que el colegio entiende la importancia de sobrellevar la sensibilidad y emocionalidad del naturaleza masculino, para desarrollar habilidades sociales.
Para la prepaUP, el objetivo de la educación emocional es el mejora de competencias como: conciencia emocional, regulación emocional, autogobierno, inteligencia interpersonal, habilidades de vida y bienestar. Acércate y conoce nuestra propuesta académica.







