Alexandra Nicole Sánchez Lara
Estudiante de la Carrera en Oficina de Empresas

La discriminación ha estado presente a lo amplio de toda la historia de la humanidad, y a pesar de los diversos esfuerzos que se han realizado para rematar con ella sigue presente actualmente. Se alcahuetería de una habilidad que consiste en dar un trato diferente, desfavorable o de inferioridad a una determinada persona o liga en específico adecuado a diversas causas, entre las cuales se encuentran: características físicas, origen étnico, religión, antigüedad, discapacidades, etcétera, resaltando como una de las principales en el ámbito gremial la de carácter.
Este tipo de discriminación se genera a partir de un parcialidad en torno a los hombres y un trato injusto en torno a las mujeres. Aunque los roles de los hombres han sido diferentes a los de las mujeres en cada época y en cada civilización, la discriminación se practica desde las primeras civilizaciones, en las cuales las mujeres no tenían un empleo en el ámbito gremial, deportivo o educativo. Se puede aseverar que las mujeres han carecido históricamente de oportunidades, o autogobierno de tomar decisiones. Sin secuestro, durante la época de la Revolución francesa tuvieron empleo los primeros movimientos de las mujeres en torno a el establecimiento del derecho a la igualdad, de esta forma fueron introduciéndose paulatinamente en el espacio notorio, ocupando empleos anteriormente realizados nada más por hombres y realizando actividades que les fueron vetadas. A pesar de que las mujeres se han ido incorporando al mercado de trabajo de forma persistente y progresiva, aún se cuentan con prejuicios al respecto.
La creencia de que las mujeres suelen presentar tasas más altas de ausentismo que los hombres, o incluso que no podrán desempeñarse con autoridad frente a empleados hombres bajo su supervisión o mando. Con respecto al salario, se ha comprobado que en cargos con responsabilidades similares realizados por hombres o mujeres, ellas reciben retribuciones menores. Y no sólo eso, el título del puesto cambia de acuerdo al carácter, por ejemplo, en el caso de un puesto de mando medio, un hombre puede ser denominado administrador mientras que una mujer en el mismo puesto puede ser denominada coordinadora.
En octubre de 2012, la Universidad de Yale creó un cuestionario para comprobar este tipo de discriminación. Diseñaron dos currículos ficticios con méritos idénticos, uno con el nombre de John y otro para Jennifer, los dos se enviaron a 400 profesores e investigadores de las siete universidades más prestigiadas de Estados Unidos. Se pidió a las universidades seleccionadas que evaluaran a estos recién licenciados para el puesto de director de laboratorio. De los 137 profesores que contestaron, la mayoría consideró que el candidato masculino era significativamente más competente que el afeminado, por otra parte de ello le ofrecían un mejor arreglo, salario y más fortuna que los ofrecidos a Jennifer.
Revisado por: Dra. Marcela Haydée Ruiz Vázquez
Profesora de tiempo completo del Sección de Oficina de Empresas







