
Dra. Mónica Cerro López
Profesora de tiempo completo del Sección de Ciencias Químico Biológicas
Parece ahora un empleo popular, pero muchos dicen que, en el futuro, las guerras no serán por petróleo, sino por agua limpia. En todas nuestras actividades diarias, desde las personales hasta las industriales, pasando por las agrícolas, los humanos consumimos cantidades enormes de agua y la contaminamos con una variedad de sustancias como lisonja, grasas, cosméticos, metales e insecticidas. El avance en las técnicas de detección nos ha permitido identificar compuestos que, aunque siempre han estado presentes, no habían sido reconocidos como un aventura para el entorno. Interiormente de éstos destacan los residuos de medicamentos.
Estudios recientes han identificado más de 50 ingredientes farmacéuticos activos en aguas residuales de plantas tratadoras en diferentes partes del mundo, destacando diversos hipertensivos, antiinflamatorios, antidepresivos, antibióticos y medicamentos para tratar condiciones cardiacas. Para sorpresa de muchos, las concentraciones de estos compuestos exceden los niveles originalmente estimados. En la hogaño, se sabe poco sobre los mercancía que este cocktail de fármacos pueda tener en el medio dominio, en particular sobre especies acuáticas y en el ser humano. Los primeros estudios han detectado problemas potencialmente graves, como la feminización de especies acuáticas adecuado a la exposición a medicamentos de carácter hormonal como los anticonceptivos, así como un aumento en la resistor microbiana a los antibióticos adecuado a que permanecen en el dominio por abundante tiempo.
Transmitido que aún se conoce poco sobre el rol de los medicamentos como contaminantes y sus mercancía en el medio dominio y en el ser humano, éstos se clasifican como contaminantes emergentes, y las normas que regulan las cantidades permisibles de contaminantes acuáticos aún no los contemplan; de ahí la importancia de obtener información sobre su presencia en los cuerpos de agua. En México, ésta es una tarea que casi nada empieza; sin secuestro, la investigación preliminar hasta ahora desarrollada apunta a un panorama similar al del resto del mundo.
Es importante que, así como nos hacemos más conscientes de minimizar el uso de contaminantes sólidos como popotes, bolsas de un solo uso y otros plásticos, y de la importancia de reciclar, comencemos a retornar prioritario contaminar lo menos posible el agua. La contaminación es un problema que requiere acciones en los diferentes sectores de la sociedad. A nivel personal nos debe soportar a ser cuidadosos al desechar todo tipo de sustancias potencialmente peligrosas al medio dominio, como los medicamentos; éstos no deben arrojarse a la basura o al inodoro, sino ponerse a centros de acopio en farmacias y hospitales que cuentan con contenedores de medicamentos caducos y siguen protocolos para su adecuada exterminio. Por otro flanco, a nivel gubernativo, se debe impulsar la implementación de tratamientos de agua que incluyan la exterminio de contaminantes emergentes.
En la hogaño, diversos grupos de investigación desarrollan procesos novedosos que, por ejemplo, utilizan la energía solar para degradar residuos de medicamentos en medio acuoso, o que buscan alternativas para atraparlos más eficientemente y concentrarlos, para luego separarlos del agua. Así, resulta claro que todos podemos contribuir con acciones claras para precaver o dominar la contaminación del agua. No todo son popotes.







