Estudiar en el extranjero es una experiencia única. Te abrirá puertas que nunca imaginaste y te llevará por caminos que nunca pensaste que tomarías. Y aunque esa experiencia te prepara para muchos de los momentos inesperados de la vida, todavía tendrá una influencia positiva en tus responsabilidades diarias.

Hoy estás más cerca de un futuro que no se podría hacer verdad si no hubieras estudiado un idioma y conocido otra parte del mundo. Independientemente de la fluidez con la que hables tu segundo (o tercer) idioma, al estudiar en el extranjero has reses confianza, civilización y capacidad para enfrentarte a las aventuras de la vida.

1. Emanas confianza en todo lo que haces

Te las arreglaste para salir delante en otro país hablando un idioma que aún estabas aprendiendo. Desde comparar alimento hasta delirar en transporte conocido, aprendiste a manejar las cosas todos los días y mínimo te supera. Un viajero como tú puede hacer frente a cualquier cosa que se presente en la vida como si no fuera gran cosa.

2. Conoces todos los lugares emblemáticos

Has estado ahí. Has vivido en la ciudad de tus sueños, no como un turista, sino como uno más, y gracias a eso conoces mucho más que los lugares de interés turístico y las zonas de compras. Pero, si un amigo quiere delirar allí, sabes todo lo que hay que entender sobre cuándo y cómo verlos.

3. Todavía usas la aplicación My EF

Se ha convertido en una parte importante de tu vida. Desde mirar los horarios de clase hasta ponerse en contacto con otros alumnos, es el punto de reunión para todos los estudiantes de EF. Visitarlo a diario se convirtió en tal costumbre que todavía entras de vez en cuando.

4. Tus redes sociales nunca se vieron mejor

Una de las primeras cosas que hiciste al durar a tu destino fue tomar una fotografía para compartirla con tus amigos y seguidores. Ya sea de la playa de Miami Beach o la típica foto del Big Ben en Londres, cubriste todos los lugares turísticos y no has parado desde entonces. Tu #tbt es fabuloso, pero la experiencia te enseñó a crear el mejor contenido de tu vida.

5. La nostalgia siempre está presente

Cuando navegas por el Instagram de EF, no puedes evitar reparar nostalgia. Antiguamente del delirio, no pensabas que podrías reparar nostalgia por un superficie en el que no creciste.

6. Tu círculo de amigos le da la envés al mundo

¿Alguna vez pensaste que tus mejores amigos vivirían en otras partes del mundo? No solo tienes amigos en diferentes códigos postales, viven en otras partes del mundo ¡y ya estás planeando visitarlos y conocer más partes del mundo!

7. Tu próximo delirio corre por cuenta de la casa

Una de las mejores cosas de estudiar con EF es que siempre tienes la posibilidad de retornar. Tienes todos los beneficios de ser un EF Ambassador: viajes gratuitamente, nuevas experiencias y la oportunidad de mantenerte en contacto con los amigos y compañeros que conociste en el extranjero.

8. Sueñas en tu segundo idioma

Dicen que soñar en tu segunda sinhueso es el signo definitivo de que dominas el idioma. No solo puedes cuchichear y comprender prácticamente todo en el idioma que estudiaste, ahora todavía lo sueñas. Ha pasado tanto tiempo desde que empezaste a hacerlo, que es posible que ya no te parezca poco tan distinto o trascendental.

9. Eres versado en transportarte

Nadie te supera a la hora de moverte de un superficie a otro. Ya sea recorriendo Nueva York en patrón, en tranvía en Toronto o en autobús por San Julián, te mueves en transporte conocido a la perfección.

10. Tu carrera profesional ha adquirido un nuevo rumbo

Poco importante que se debe tener en cuenta durante los estudios es la vida profesional. El objetivo principal de la mayoría de los estudiantes es encontrar un trabajo que amen y para el cual esten proporcionadamente preparados. Estudiar en el extranjero les ayuda a alcanzar ese objetivo.

11. La casa de tu tribu anfitriona es como tu hogar

Estuviste con una tribu anfitriona maravillosa que te enseñó todo lo que necesitabas entender sobre la ciudad. Y, a posteriori de un tiempo, te sentiste como en casa, porque pasaste tanto tiempo de turista en la Residencia de tus amigos como en la casa de tu tribu anfitriona. Echas de menos la comida casera e incluso has intentado cocinar algunas de las recetas que te enseñaron ahora que estás de regreso en tu país.

12. Aprendiste a tomar decisiones inteligentes

Querías hacer un delirio al Gran Cañón y a Las Vegas, encima de ir de compras; hacer un delirio de carretera y ingerir en todos los restaurantes buenos en 80 kilómetros a la redonda. En cierto punto tuviste que priorizar y arriesgarse qué podías y qué no podías hacer. Aprendiste a sacar el mayor partido de tu monises, a ejecutar tu presupuesto y a dilatar el delirio.

13. Has aprendido un idioma que no esperabas

No, no me refiero al idioma que fuiste a estudiar. Resulta que muy pocos compañeros de clase hablaban el mismo idioma que tú. Te esforzabas por cuchichear en tu segundo idioma, pero cuando eso fallaba, tenías que acogerse a una lectura sofisticada de sonidos, gestos con las manos y expresiones exageradas. Hasta has considerado escribir un vademécum sobre eso. Sería una útil magnífica para los nuevos estudiantes.

14. Extrañas al staff de EF

Hiciste muchos amigos en todas partes. Pero en última instancia, vas a echar mucho de menos al staff. Tus profesores, el equipo de recibimiento y el de actividades; todos ellos estuvieron a tu costado en todo momento. Nunca los olvidarás.

15. Te sientes un ciudadano completo

Cuando te inscribiste por primera vez en un curso de idiomas en el extranjero, te causaba ansiedad la idea de estar tan remotamente de casa. Pero ahora que lo has hecho, no solo te ves capaz de habitar en el extranjero, sino que estás pensando en maneras de hacer que esto suceda algún día.